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Irán, China y Rusia iniciaron  ejercicios navales conjuntos en el océano Índico y el golfo de Omán, que durarán cuatro días para «demostrar que Irán no puede ser aislado», anunció la Armada iraní. Estas maniobras se producen en un período de crecientes tensiones en el Golfo, desde la retirada de Washington, en mayo de 2018, del acuerdo nuclear iraní, seguida del restablecimiento de sanciones estadounidenses que asfixian la economía de Irán.

«El mensaje de estos ejercicios es la paz, la amistad y la seguridad mediante la cooperación y la unidad (…) y su efecto será demostrar que Irán no puede ser aislado», declaró el contraalmirante Gholamreza Tahani en la televisión estatal. Tahani añadió que las maniobras, en las que participaban la Armada iraní y los Guardianes de la Revolución, incluirían el rescate de buques en llamas o de piratas, así como ejercicios de tiro.

La televisión estatal emitió imágenes de un barco de guerra ruso que llegaba al puerto de Chabahar (sudeste), indicando que los buques chinos también estaban en camino y calificando a los tres países de «nuevo triángulo de poder marítimo». En junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó un ataque militar después que Irán derribara un avión estadounidense no tripulado, pero suspendió la represalia a último momento.

La crisis se agravó con los ataques del 14 de septiembre contra la planta de procesamiento vital de Abqaiq del gigante energético saudí Aramco y el campo petrolífero de Khurais, que redujeron temporalmente la producción de crudo del reino. Washington respondió aumentando su presencia militar en el golfo y lanzó una operación con sus aliados para proteger la navegación en esa área.

El viernes, Japón anunció que enviaría un buque militar y dos aviones patrulla para proteger la seguridad de las vías navegables de la zona, pero que no se uniría a la coalición liderada por Estados Unidos. «La decisión es una medida de Japón por la paz y la estabilidad en Oriente Medio y para garantizar la seguridad de los buques vinculados con Japón», explicó el portavoz del gobierno Yoshihide Suga a los periodistas, señalando que el 90 por ciento de las importaciones de petróleo de Japón proceden de esa región.



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