El Presidente intenta recuperar la iniciativa en medio de una crisis peligrosa

https://images.clarin.com/2020/09/09/un-militante-del-frente-de___SvS4A1p_w_1200x630__1.jpg

En medio de una crisis que ya empezaba a mostrar rasgos de una anomia preocupante, con policías bonaerenses subidos a antenas para reclamar y patrulleros martillando a bocinazos los alrededores de la Quinta de Olivos, el Presidente hizo un anuncio para tratar de convertir un conflicto con interlocutores difusos pero peligrosos en una disputa por fondos públicos con el principal dirigente de la oposición.

Para decirlo de otro modo, Alberto Fernández eligió sentarse a discutir de plata con Horacio Rodríguez Larreta antes que seguir lidiando con un interlocutor difuso, que se presentó ante el gobierno bonaerense primero, y luego frente al gobierno nacional, como una miríada de protestas sin un conductor único que recogió reclamos genuinos de una fuerza integrada por casi 90.000 policías que en gran parte caminan, nacen y mueren en los territorios más empobrecidos del país.

Para un funcionario profesional como el Presidente, la decisión que anunció este miércoles es la salida más acorde a los carriles por donde se mueve la política tradicional. La idea de acelerar la quita de fondos a la Ciudad salió de boca de Máximo Kirchner, que hace 15 días propuso retomar la idea que Cristina Kirchner había enunciado en el verano, y que había puesto en práctica el ministro del Interior Wado de Pedro hasta que la pandemia obligó a congelar esa iniciativa. 

El presidente Alberto Fernández anunció la quita de fondos para la Ciudad rodeado de funcionarios e intendentes bonaerenses. Foto: Presidencia

El presidente Alberto Fernández anunció la quita de fondos para la Ciudad rodeado de funcionarios e intendentes bonaerenses. Foto: Presidencia

Axel Kicillof quedó, tal como sucedió con el primer conflicto de su gestión, cuando los legisladores de Juntos por el Cambio le complicaron los permisos para financiarse, en un papel relegado y dependiente de la soga que le arrojó Fernández para sacarlo por arriba de un conflicto en su distrito. Es la letra chica que viene en el contrato de los gobernadores bonaerenses.

En el gobierno porteño aseguran que desconocían por completo el contenido del anuncio presidencial. En realidad, lo desconocían hasta 5 minutos exactos antes de que comenzara la transmisión del discurso, cuando dos teléfonos porteños sonaron a la vez.

Wado de Pedro le avisó a Horacio Rodríguez Larreta lo que iba a decir Fernández por televisión, y lo mismo hizo Julio Vitobello, secretario General de la Presidencia, con Diego Santilli, que es el vicejefe porteño y el encargado del área de seguridad en la Ciudad. Un rato antes, Santilli recibió un enigmático mensaje de Claudio Ferreño, legislador porteño y amigo personal del Presidente, que no terminó de descifrar.

Esa sorpresa fue confirmada por los intendentes de Juntos por el Cambio que habían llegado a Olivos para dar una muestra de apoyo al Presidente en la crisis y para recibir un anuncio de más fondos para sus municipios. Nunca les dijeron que ese dinero saldría de la caja de Rodríguez Larreta.

«Acudimos ante un pedido del Presidente de la Nación viendo que la situación en la Quinta de Olivos con la policía rodeando la residencia presidencial presentaba una situación preocupante. No teníamos información del anuncio, vinimos a reunirnos para escuchar y debatir, nada de eso sucedió», dijo Jorge Macri, intendente de Vicente López. Lo mismo dijo Néstor Grindetti, intendente de Lanús, y ex ministro de Hacienda porteño. Ellos dos, junto a Diego Valenzuela, de 3 de febrero, mantuvieron un diálogo con un celular en altavoz desde Olivos con Rodríguez Larreta, que en ese momento estaba acompañado por María Eugenia Vidal.

Protesta de la policía bonaerense en Puente 12, La Matanza. Foto: Fernando de la Orden

Protesta de la policía bonaerense en Puente 12, La Matanza. Foto: Fernando de la Orden

Encerrado con sus colaboradores más cercanos, Rodríguez Larreta evaluó hasta último minuto del miércoles su respuesta, que podría incluir un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para recuperar el dinero que perderá la Ciudad.

De todas maneras, aunque jamás lo dirán en público, en la Ciudad consideran que la quita de un punto de coparticipación no significará un quebranto irremontable. «En algún momento amenazaron con llevarse 2,8. Frente a ese panorama, un punto no es tan grave«, explica un funcionario porteño de trato diario con el Jefe de Gobierno.

En el otoño, luego de la primera avanzada del gobierno nacional, Martín Mura, ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad, le llevó a Rodríguez Larreta varios escenarios fiscales posibles que contemplaban distintos niveles de quita de Coparticipación. Había uno con medio punto de quita, otro con un punto, y el panorama se volvía más preocupante en los escenarios que contemplaban más de un punto y medio de pérdida para las arcas porteñas.

Además, dentro del desastre, la Ciudad tendrá otro consuelo. La pérdida de 45.000 millones ocurrirá desde el año próximo, porque en 2020 dejará de percibir sólo el proporcional que no fue transferido hasta ahora, con lo cual el rojo rondaría los 9.000 millones de pesos para este ejercicio.

Esas cuentas permitirán a Rodríguez Larreta, dicen en su equipo, mostrarse firme en el reclamo por los recursos de los porteños, pero sin quedar obligado a sacar las garras para pelear y archivar su plan de seguir caminando por el centro del espectro político.

La jugada del Presidente, por supuesto, tiene riesgos importantes. El más grave podría ocurrir en el cortísimo plazo, si es que los policías en protesta deciden tomar literalmente el anuncio presidencial y esperan que los 45.000 millones que pierde la Ciudad vayan en forma directa a sus salarios. Si llegan a hacer esa cuenta, cualquier ofrecimiento salarial de la Provincia les resultará magro. Este mismo jueves, esa intriga quedará resuelta.

Junto a ese, aparece otro problema urgente. Los policías rebeldes recibieron la condena de toda la política por protestar en Olivos, pero también comprobaron que la respuesta a su reclamo salió desde la Quinta de Olivos. Es posible que corra la idea de que una decena de patrulleros tocando la bocina en el lugar (in)correcto hayan conseguido dos invitaciones a dialogar en forma directa con el Presidente -que incluso rechazaron- y, horas más tarde, el anuncio de que el Gobierno retiraba recursos de un distrito para satisfacer sus pedidos.

El riesgo a mediano plazo para el Presidente es que terminó alejándose definitivamente del camino de la moderación y el diálogo con los opositores para abrazar los modos y las recetas que caracterizaron desde siempre al kirchnerismo. Ahora quedó claro que, a la hora de los problemas, no dudará en desfinanciar una provincia para beneficiar a otra. Es cierto que los bonaerenses llevan décadas de discriminación frente a ciudadanos de otras provincias que reciben mayores niveles de recursos coparticipables per cápita, pero en la bolsa de los beneficiados por esas transferencias no están precisamente los porteños, cuyo estado se financia básicamente con recursos fiscales propios.

Mirá también

Mirá también



Fuente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desarrollo Web Efemosse
/ España: efemossesistemas.com
WhatsApp chat