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Fue una noche de furia. Pocas horas que pasaron con la velocidad de minutos. Y al final, minutos que pasaron como si fueran horas. En una maniobra que intentó mantenerse en secreto, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, buscó en la medianoche del viernes que los diputados bonaerenses propios, más un grupo de aliados, logren darle media sanción en la Cámara de Diputados bonaerense al proyecto de Ley Impositiva 2020.

Esa misma legislación ya había sido frenada por la oposición pero en la Cámara de Senadores. El bloque mayoritario de Juntos para el Cambio se plantó y, tras largas negociaciones con funcionarios de la Gobernación, que no llegaron a nada, oficializaron que no darían quórum para aprobar lo que consideran es un impuestazo intolerable

. Los legisladores de la oposición rechazan, entre otras variables, una suba en el impuesto inmobiliario rural y urbano del 75 por ciento. Pasadas las seis de la tarde del viernes, Kicillof dio una conferencia de prensa de una hora, en la que criticó a esos rivales parlamentarios con fastidio evidente: «Nos sentamos a negociar y quisieron armar un show», dijo, y agregó: «Estamos ante una situación penosa, nos dejaron sin ley, ya está».

En esa misma exposición, casi una filípica rabiosa en la que monologó la mayoría del tiempo, Kicillof soltó al pasar que intentaría que ese mismo proyecto de Ley sea votado por la Cámara de Diputados bonaerense. No dijo cuándo. Sería ese día. Sin informarlo públicamente.

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Ni bien terminó su discurso, salió de ese escenario y escribió en un chat grupal que integran los intendentes bonaerenses oficialistas que necesitaba que los salgan a «bancar» en sus cuentas «de Twitter». Quería juntar masa crítica en contra de la oposición. No todos los jefes comunales le hicieron caso. El Gobernador, en realidad, iba a intentar darle media sanción a esa Ley de la polémica esa misma noche del viernes y vía la Cámara de Diputados, como se dijo. Lo sabían pocos dirigentes del Frente de Todos. Fracasó. Picardías peronistas, algunos de los tuits de los intendentes apoyando a Kicillof están fechados ya cuando el tratamiento de la Ley se había caído sin que la sociedad lo sepa. Esta vez, el Gobernador fue víctima de los legisladores propios. Y no de los opositores.

Según confirmaron fuentes del Frente de Todos que ocupan cargos legislativos a nivel provincial, nacional, y de funcionarios con puestos en la Casa Rosada, el faltazo de dos diputados del Frente de Todos volvió a provocar la falta de quórum pero en un territorio más dominado para el PJ, la Cámara de Diputados bonaerense. Kicillof envió un nuevo proyecto de la misma Ley Impositiva 2020 a los Diputados bonaerenses sin anunciarlo de modo oficial.

Y aun así no consiguió que dos legisladores peronistas le permitan llegar a los 47 diputados que necesitaba para iniciar la sesión secreta a la que la oposición no fue invitada.

Uno de los legisladores del Frente de Todos que ni siquiera le atendió el teléfono a los operadores del equipo de Kicillof, aseguraron más cinco fuentes de ese espacio político, fue José Pérez.

Otra legisladora ausente fue una referente de la agrupación La Cámpora, Fernanda Díaz.

Pérez responde políticamente a un intendente del peronismo, el jefe comunal de José C. Paz, Mario Ishii. Los teléfonos del legisladores, si sonaron sin que antes salte el contestador como si su celular estuviese apagado, sonaron en habitaciones vacías. Tal vez haya sido consecuencia de la promesa no cumplida de Kicillof con Ishii: nombrar a uno de sus hombres en el CEAMSE, el ente estatal encargado de controlar los residuos de toda la región metropolitana. Promesa incumplida. Un diputado menos. Y uno es uno. Mucho.

En el caso de Díaz, se desconoce aun en el Frente de Todos el por qué de su ausencia.

Ninguna de las fuentes pudo precisar por qué fue parte decisiva para que se caiga la sesión secreta.

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Muchos otros diputados, de la oposición, por ejemplo, estaban de viaje, ya llegando a sus ciudades de origen tras dos días de vértigo político cuando se enteraron qué estaba haciendo Kicillof.

El Gobernador había logrado, incluso, que lo acompañen en su aventura parlamentaria y nocturna dos legisladores aliados.

Son Mario Giacobbe y Fabio Britos, del interbloque 17 de noviembre, que responde políticamente a Roberto Lavagna.

Con 47 diputados la sesión secreta hubiese podido empezar.

No empezó.

Kicillof no logró siquiera cohesionar a su bloque a pesar de que sus asesores lo habían convencido de lo contrario.

La caída de la sesión «oculta» duró lo que duran las acciones de ese estilo cuando fracasan. Pocas horas. Aunque se vivieron con frenesí.

Este acontecimiento sorpresivo fue confirmado, por el legislador del Frente de Todos, Jorge D’onofrio, quien en diálogo con Radio Mitre aceptó lo que había pasado.

Tambien ratificaron la historia, aunque en off the record al menos cuatro intendentes del conurbano bonaerense, tres de ellos peronistas. El otro milita en Juntos para el Cambio. Y a esas fuentes se sumaron varios legisladores más, que hablaron solo bajo la garantía de que no se publiquen sus nombres.

Uno de los dirigentes del peronismo de La Plata con mayor experiencia en la Legislatura bonaerense, lugar la que protagonizó mil batallas parlamentarias, siempre en bloques del peronismo, Juan «El Vasco» Amondarain, tuiteó lo siguiente: «Quiero informarles a los que están siguiendo el tema de la ley impositiva en PBA que ayer Kicillof retiró el proyecto del Senado y lo presentó en Diputados donde tiene la mayoría a las 23:55. No consiguió quórum. No coment» (sic).

¿Cómo hizo el Gobernador para tratar de darle media sanción a un proyecto de Ley en Diputados si había sido ingresado por el Senado?

Clarín está en condiciones de asegurar que en el sistema informático interno de la Cámara de Diputados bonaerense apareció de pronto que el el jueves 27 a las 23:30:49 el Poder Ejecutivo envió a esa Cámara el Proyecto de Ley Impositivo 2020.

La Presidencia del cuerpo tendría la potestad de guardar bajo reserva qué proyectos son enviados para su tratamiento.

¿Por qué Kicillof intentó lo que intentó si igualmente no tenía mayoría propia tampoco en el Senado?

Quienes hablaron con él en las últimas horas confirmaron que el Gobernador está obsesionado con los medios, a los que acusa de buscar «esmerilarlo».

Una media sanción de su primer gran derrota legislativa sería también títulos de los diarios.

Ilusiones efímeras y vanas para quien debe gestionar las provincia más grande, populosa, y desigual del país.

Por orden del Gobernador, el edificio de la Legislatura bonaerense reabrió sus puertas el viernes por la noche. Súbito. Los empleados administrativos fueron convocados a trabajar. Y hasta se prendieron las máquinas con las que se vota en las bancas.

Existen registros fotográficos.

El bloque del Frente de Todos sumado al 17 de noviembre se reunió por más de una hora hasta que se determinó que faltaban dos legisladores peronistas para conseguir el número necesario para iniciar la sesión.

A las apuradas, intendentes peronistas y de Juntos para el Cambio, y hasta diputados opositores, se llamaron entre sí azorados por la noticia.

La sesión cayó de modo definitivo a las 12 de la noche de ese mismo día. Era el límite para sesionar.

Kicillof volvió a «perder».

Varios intendentes peronistas dejaron trascender a este diario que todo ocurrió debido a su falta de experiencia, a su incapacidad para consensuar y, también, a operaciones en su contra que nacieron del propio Frente de Todos.

«Axel nunca nos consulta nada, pero cuando necesitó sacar esta ley negoció solo y mal. Recién después nos llamó», se quejó un influyente jefe territorial del PJ a este diario, y graficó, divertido: «A Kicillof le hicimos jugar un poco al ‘loco’, como se dice en el fútbol».

Jugar un «loco» es así: un jugador es encerrado en un gran círculo por varios más. Su objetivo es quitarle la pelota a esos rivales, que se la pasan con facilidad uno al otro. Quien sufre esa dinámica en el medio del resto de los adversarios nunca, o casi nunca, salvo que juegue bien o conozca ciertos trucos, logra ganarle al resto.

Todos contra uno.

Una metáfora cruel.



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