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Desde Brasilia

Enmudecido. Jair Bolsonaro no se manifestó hasta el momento sobre el triunfo de Joe Biden en las elecciones de Estados Unidos recibida de buen grado por Luiz Inácio Lula da Silva que celebró la derrota de Donald Trump. «El mundo respira aliviado con la victoria de Biden, en este momento tan importante en que el pueblo norteamericano se manifestó contra el trumpismo y lo que éste representa por sus ataques a los derechos humanos y agresiones a nuestra querida América Latina», afirmó el ex mandatario del PT. Su compañera, Dilma Rousseff , destacó que el resultado en EEUU es «un aliento para quienes luchan contra la extrema derecha».

A contramano de su habitual verborragia Bolsonaro, que suele formular declaraciones dos o tres veces por día, no se había pronunciado hasta las 10 horas de este domingo sobre el descenlace de los comicios anunciado por la CNN Brasil a las 13.20 horas del sabádo.

Durante toda la semana pasada Bolsonaro, de lunes a viernes, Bolsonaro formuló declaraciones de apoyo a Trump, de quien es aliado y émulo, advirtió sobre el avance «rojo» en América del Sur y deslizó sospechas sobre irregularidades en los comicios norteamericanos, una especulación expresada con todas las letras por su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro, a quien le fue asignado el papel de activista a favor de la reelección del presidente republicano.

Pero desde el sábado Bolsonaro se llamó a silencio.

Ese mutismo lo dejó en soledad respecto de otros mandatarios de la región como Alberto Fernández, el uruguayo Luis Lacalle Pou, el venezolano Nicolás Maduro y Sebastián Piñera, de Chile. El excapitán del Ejército se convirtió en un anomalía, incluso dentro del «dream team» de la ultra derecha global ya que hasta el premier británico Boris Johnson y el presidente húngaro Viktor Orbán saludaron a Biden.

En Brasilia se especula tanto sobre lo que serán las relaciones diplomáticas con la futura administración demócrata como el por qué del silencio presidencial sobre el resultado de las elecciones.

La futura administración de Biden y la vicepresidenta afrodescendiente, Kamala Harris, puede poner un freno a la devastación de la Amazonia perpetrada por el régimen brasileño. El demócrata citó el tema durante uno de los debates de campaña con Trump, causando el enojo de Bolsonaro que lo acusó de «interferir» en la política interna y amenazar la soberanía brasileñas. Nadie espera que el moderado líder demócrata asuma posiciones francamente rupturistas con Brasilia. Sí se considera plausible que se rompa la actual alianza entre Estados Unidos y Brasil en la ONU en la agenda relacionada a las cuestiones de género y derechos humanos.

Fuentes parlamentarias dijeron a este diario que el mandatario enfrenta presiones de militares, no se sabe si esto representa al conjunto de las Fuerzas Armadas, para que se comporte con un mínimo de pragmatismo y envie un telegrama al futuro inquilino de la Casa Blanca porque con el correr de los días este mutismo se vuelve cada vez más oneroso.

Una posición similar es defendida por un sector del cuerpo diplomático para el cual es conveniente conducirse con realismo ante la victoria de Biden, mismo que el resultado de los comicios sea judicializado por Trump.

«Pragmatismo» y «realismo» son dos expresiones repetidas en los palacios del Legislativo y de Itamaraty (Cancillería), separados por una avenida en el centro de Brasilia.

En el campo conservador, el expresidente Michel Temer, protagonista del golpe que derrocó a Dilma Rousseff en 2016 y aliado de Bolsonaro, «felicitó» a su «amigo Joe Biden» en la tarde del sábado, más o menos a la misma hora que lo hizo el exministro de Justicia, Sergio Moro, artífice de la causa Lava Jato. Moro fue un socio clave de Bolsonaro con quien rompió relaciones en abril pasado al renunciar a su cargo en el gabinete. El exjuez expresa al sectore que busca un recambio derechista, no bolsonarista, en las elecciones presidenciales de 2022. Esos comicios brasileños están en la cabeza de todos, también la de Bolsonaro, que al llamarse a silencio y poner en duda el recuento de los votos norteamericanos, abre paso a una denuncia de fraude si fuera derrotado dentro de dos años.



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