Biden designó un equipo de expertos en covid-19 | E…

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El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden designó ayer a los científicos que encabezarán la lucha de su gobierno contra la pandemia de covid-19, dejando claro cuál será la prioridad cuando inicie su mandato el 20 de enero. El comité asesor estará encabezado por el epidemiólogo y excomisionado de la agencia federal de medicamentos (FDA) David Kessler, el ex responsable de Salud Pública Vivek Murthy, y la profesora de salud pública de la Universidad de Yale Marcella Nunez-Smith, según un comunicado del equipo de transición de Biden.

El comité contará además con diez miembros, desde inmunólogos y epidemiólogos hasta expertos en biodefensa y jerarcas de Salud Pública.

Poco antes, el laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech informaron que la vacuna que desarrollan en conjunto había probado ser noventa por ciento efectiva para evitar contagios de covid-19 durante los ensayos de fase 3, noticia celebrada por científicos, políticos y mercados.

Biden, que dijo haber recibido la noticia por anticipado la noche del domingo, felicitó «a los brillantes hombres y mujeres que ayudaron a producir este avance y a darnos tal razón para sentir esperanza», pero advirtió que el final de «la batalla contra el covid-19 aún está a varios meses de distancia», destacando la importancia de continuar usando mascarillas.

El presidente electo le pidió a todos que usen tapabocas contra la covid-19,  al lanzarse de lleno a organizar su próximo gobierno, mientras Donald Trump, quien se niega a aceptar su derrota, despidió al jefe del Pentágono, anticipando semanas tensas.

Biden puso manos a la obra hacia su investidura el 20 de enero cumpliendo lo que anunció el sábado en su discurso de victoria: abordando la crisis sanitaria y económica desatada por el nuevo coronavirus, promesa central de su campaña.

«Hoy comienza este trabajo», dijo el exvicepresidente de Barack Obama, en una breve alocución desde su feudo de Wilmington, Delaware, tras realizar una sesión informativa virtual con la futura vicepresidenta, Kamala Harris, y su recién nombrado consejo asesor para luchar contra el virus.

En contraste con el mandatario republicano, acusado de haber minimizado desde el primer día la pandemia e ignorado los consejos de su propia célula de crisis contra el covid-19, el político demócrata aseguró que su gobierno estará guiado por la ciencia.

Por eso, insistió en el consejo número uno de los expertos para evitar contagios: el tapabocas, «el arma más potente» disponible por ahora.

«Por favor, les imploro, usen una máscara… Háganlo por ustedes. Háganlo por su vecino. Una máscara no es un gesto político», afirmó, en alusión a la reticencia de muchos seguidores de Trump a cubrirse el rostro.

El tema de la mascarilla estuvo muy politizado antes de los comicios del 3 de noviembre, en los que, prueba de la profunda polarización en el país, Biden obtuvo unos 75 millones de votos y Trump, unos 71 millones.

Como hizo durante toda la campaña, Biden recalcó la urgencia de vencer el nuevo coronavirus para retormar a la normalidad.

Estados Unidos, el país más golpeado del mundo por la pandemia, superó el lunes el umbral de los 10 millones de casos de covid-19 desde el inicio de la pandemia, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

El covid-19 deja más de 237.000 muertos y no da señales de desaparecer: desde hace varios días el país registra 100.000 casos nuevos cada 24 horas.

Más temprano, Biden celebró como un motivo de «esperanza» la noticia de que una vacuna desarrollada por la farmacéutica estadounidense Pfizer y la alemana BioNTech haya demostrado una eficacia del 90 por ciento contra el virus, aunque advirtió que aún queda una larga batalla por delante.

Trump también saludó con un tuit en mayúsculas la «gran noticia» de la vacuna y la «fuerte alza» de las bolsas. De hecho, los mercados globales se han disparado, pero ya lo habían hecho por la victoria de Biden.

Pero Trump, en una postura sin precedentes para un presidente estadounidense, sigue sin reconocer el triunfo de su rival, insistiendo en las acusaciones de fraude. Pero aunque su equipo ha recurrido a los tribunales, no se han conocido pruebas de irregularidades significativas.

Los resultados oficiales de las elecciones publicados el sábado demuestran que Biden tiene una ventaja insuperable con el escrutinio finalizado en casi todo el país. Y aunque los resultados finales certificados pueden demorar semanas, no se espera que cambien de manera significativa.

En una decisión esperada, pero que generó suspicacias en este contexto, Trump anunció en Twitter la salida del secretario de Defensa.

«Mark Esper fue despedido. Le agradezco su servicio», escribió al señalar que será reemplazado por el director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Christopher Miller.

Las relaciones de Trump con el jefe del Pentágono se habían tensado desde junio, cuando Esper se opuso públicamente al despliegue del ejército para sofocar las protestas contra el racismo que estallaron en el país por la muerte de un afroestadounidense a manos de un policía blanco.

Sin mencionar a Trump, Biden, de 77 años, avanza en las preparaciones para asumir el cargo: lanzó en internet el sitio BuildBackBetter.com (Reconstruir mejor) y abrió cuentas en Twitter para este período previo a su llegada a la Oficina Oval.

Pero el gobierno de Trump no se ha atenido a la cooperación tradicional esperada hacia el equipo de Biden, negándole hasta ahora el paquete de transferencia de poder, que incluye oficinas y un presupuesto.

La jefa de la Administración de Servicios Generales (GSA en inglés), designada por Trump, ha bloqueado por ahora el acceso del equipo de Biden a los fondos previstos legalmente.

Y mientras la GSA no notifique al resto del gobierno de que Biden es el presidente electo, no puede iniciarse el proceso con las oficinas del gobierno.

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