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Pese a negarlo en varias ocasiones, el gobierno estadounidense estaba al tanto de la operación mercenaria destinada a derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro. La información se desprende de una extensa investigación del diario Miami Herald. El pasado tres de mayo, unos 50 hombres armados desembarcaron en Venezuela y fueron capturados por el gobierno. Como parte de la llamada Operación Gedeón, el saldo del ataque fue de decenas de detenidos y al menos ocho fallecidos. Quien estuvo a cargo de la operación fue el sargento retirado Jordan Goudreau, titular de la empresa Silvercorp USA.

Goudreau interpuso una demanda contra Juan José Rendón, un consultor cercano al autoproclamado presidente Juan Guaidó, por incumplimiento de contrato. El exmilitar estadounidense relató que para llevar a cabo el ataque al gobierno venezolano mantuvo reuniones clandestinas en hoteles y restaurantes lujosos e incluso en un campo de golf en Miami perteneciente al presidente Donald Trump. A horas de las presidenciales, Venezuela ocupa un lugar central en la agenda del presidente republicano, quien desde su gobierno impuso bloqueos y sanciones que dañaron significativamente a la economía del país caribeño. En tanto su rival demócrata, Joe Biden, apuesta por una relación más «dialoguista» con el gobierno de Maduro.

El intento de golpe, en primera persona

El sargento retirado de operaciones especiales cuya empresa de seguridad participó del fallido golpe de estado en Venezuela, Jordan Goudreau, dijo que dos funcionarios del gobierno de Trump se reunieron y ofrecieron respaldo a los organizadores de la llamada Operación Gedeón. El objetivo de Gedeón era claro: derrocar a Maduro para ubicar en el poder a Guaidó, quien con su firma estampada en el contrato aparece entre los organizadores de la operación. El documento completo, obtenido por periodistas del Miami Herald, contiene una cláusula nunca antes vista que le otorgaba a Guaidó la posibilidad de desvincularse de la insurrección si la misión fallaba.

Foto del “Acuerdo General de Servicios” presuntamente firmado por Juan Guaidó. Fuente: Miami Herald.

Miami Herald  también tuvo acceso a una demanda presentada el viernes en el Tribunal de Miami-Dade por incumplimiento de contrato. Goudreau exige por ello el pago de 1,4 millones de dólares. Rompiendo el silencio que mantuvo en los meses que siguieron a la fallida operación, Goudreau dijo que se sintió un chivo expiatorio, por lo cual decidió salir a hablar y confirmar las sospechas. Para el titular de Silvercorp, el autoproclamado presidente venezolano conocía a la perfección el intento de golpe que lo depositaría finalmente en el gobierno

Una enmienda posteriormente añadida al contrato expandió el papel de Silvercorp en la operación, requiriendo que «brindara asesoría y asistencia en la planificación y ejecución de una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro (a ser identificado como ‘Objetivo Primario’), remover el actual régimen, e instalar al reconocido presidente de Venezuela, Juan Guaidó». 

Durante más de siete horas de entrevistas, el exsargento insistió en que contaba con el apoyo de la administración Trump y que incluso celebró reuniones para planificar la operación en el Hotel Trump en Washington y en el campo de golf Trump Doral en Miami. Además, Goudreau aseguró haberse reunido con dos asesores gubernamentales: Andrew Horn, exasesor del vicepresidente Mike Pence; y Jason Beardsley, asesor del departamento de Asuntos de Veteranos.

Horn se describe a sí mismo como un marine y exsoldado de operaciones especiales en Afganistán. Su perfil de LinkedIn también señala que trabajó como pasante para Pence cuando éste era congresista en el 2003. «El vicepresidente Pence no tuvo, en absoluto, ningún conocimiento del complot clandestino en Venezuela y no conoce al señor Horn, y los eventos descritos a nuestra oficina nunca ocurrieron; son una fabricación total y completa», fue la rápida defensa que ensayó Devin O’Malley, secretario de prensa de Pence. Dos de los principales asistentes de la oficina del vicepresidente calificaron el planteamiento como «absurdo». 

Venezuela como tema de campaña

La relación con Venezuela se metió de lleno en la carrera presidencial estadounidense. Si bien no se refirieron puntualmente a la denuncia de Goudreau, ambos candidatos le dieron centralidad al tema durante sus respectivas campañas. «Podríamos convertirnos en una Venezuela también. Venezuela hace 50 años era un país muy rico, próspero, del que se hablaba en todo el mundo. Tenía un futuro tremendo y de repente fueron con una ideología diferente y ahora mismo enviamos agua, enviamos comida», expresó Trump durante una mesa redonda celebrada en Miami a fines de septiembre.

 

Desde el ala demócrata, Joe Biden entiende que en Venezuela no existe una democracia estricta, aunque es muy crítico de la posición de la administración Trump frente al gobierno de Maduro. «El incoherente enfoque de Trump alejó a los socios internacionales y socavó la causa de la democracia. Esta política ha fallado en cuanto al cese del sufrimiento humano de millones de venezolanos», destacó Biden durante la campaña que entró en las horas finales. De cara a los próximos años, el candidato demócrata prometió otorgarle protección temporal a unos 200 mil venezolanos, algo que su oponente republicano, que en estos cuatro años desplegó distintas políticas antimigratorias, rechaza de forma tajante. 



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