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El cargo de Procurador General de la Nación es uno de los máximo a los cuales se aspirar en la carrera judicial. Ese pensamiento lo comparte Daniel Rafecas, juez federal porteño desde hace 16 años. Pero llegar a cubrir el puesto para el que lo eligió el presidente Alberto Fernández en febrero se convirtió para él en un desafío que por el momento tiene más interrogantes que certezas. El kirchnerismo quiere modificar las condiciones bajo las cuales se elige al jefe de todos los fiscales, y dejar de lado la mayoría especial de dos tercios del Senado, que obliga a un acuerdo político. Los que conocen a Rafecas dicen en estos días que aceptar la procuración bajo esas circunstancias sería “asumir debilitando al Ministerio Público Fiscal. Y él no va a ser ese Procurador”. El mismo juez había declarado eso en agosto.

El juzgado federal 3 es el que tiene como titular a Daniel Rafecas hace 16 años. Se había ilusionado en el verano,  cuando Alberto Fernández hizo circular la foto de ambos en el despacho presidencial para mostrarlo como el candidato para asumir el cargo de Procurador. El puesto se encuentra vacante hace tres años, por falta de un acuerdo en la política. Eduardo Casal está frente al Ministerio Público Fiscal en carácter de interino.

Poco querido por los radicales por haber impulsado la causa de las coimas en el Senado que avanzó sobre Fernando De la Rúa y gran parte de su gabinete, Rafecas sabe que tampoco es uno de los favoritos del kirchnerismo, pese a que fue quien en pocos días rechazó investigar la denuncia del malogrado fiscal Alberto  Nisman contra Cristina. Le bastaba, sin embargo, el respaldo de Alberto Fernández que por estos días parece no ser suficiente. El mayor temor cerca de Rafecas es que la Casa Rosada ceda ante el proyecto K que avanza en el Congreso, para que se modifique la ley que rige cómo debe elegirse al Procurador.

El debate se centra en la cantidad de votos que deben respaldar a quien asuma como jefe de los fiscales. Hasta ahora se requiere de una mayoría agravada de dos tercios del Senado, lo mismo que se necesita para asumir como ministro de la Corte Suprema de Justicia. La iniciativa cobra celeridad después del informe del comité de juristas que el Presidente designó, integrado entre otros por Carlos Beraldi, el abogado de Cristina Kirchner.

Por seis votos contra cinco, la Comisión Beraldi recomendó esta semana al presidente bajar la exigencia de los dos tercios del Senado por una mayoría absoluta para nombrar al nuevo Procurador General de la Nación. La sugerencia se conoció mientras se impulsa en el Congreso el proyecto del senador rionegrino Alberto Weretilneck para modificar la Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal y elegir al futuro procurador bajando de dos tercios (48 votos sobre 72) a la mayoría absoluta (37 votos). Oscar Parrilli convocó a la comisión de Justicia para este viernes a las 10, con el fin de dictaminar sobre las modificaciones a la ley que fija la duración del mandato del jefe de los fiscales, como las mayorías necesarias tanto para su designación como remoción.

El juez Rafecas ya había anunciado en agosto que de concretarse esa modificación retiraría su candidatura. El mensaje es reiterado ahora. Quienes lo conocen aseguraron que el planteo es aún más explícito, no quiere ser “el Procurador que debilite al Ministerio Público Fiscal”. Entiende que de asumir con una mayoría simple del Senado recibiría un poder depreciado. Y no está dispuesto a que uno de los requisitos primordiales, que habla de la envergadura del cargo, sea manoseado.

La Procuración es un cargo de significancia, sobre todo en un país que se encamina hacia el sistema acusatorio, en el que los fiscales serán quienes conduzcan las investigaciones e impulsen los procesos. En Comodoro Py no desligan esta modificación con la pelea que está librando el kirchnerismo respecto al cargo. «El futuro procurador deberá decidir sobre causas que involucran a la vicepresidenta, como también en situaciones delicadas del futuro. Es un cargo más que relevante”, indicó un juez federal. El fiscal Carlos Rívolo fue más allá: “En este escenario, el sistema acusatorio antes de alumbrar ya nacería debilitado, máxime si tiene acogida el Proyecto donde el Procurador estará sujeto a que la Comisión Bicameral lo pueda remover”.

Rafecas aguarda que la discusión que libró la dirigencia política se dirima de tal manera que no se afecten los requisitos actuales para la elección del Procurador. Es lo único que lo mantendría en carrera, bajo la absoluta convicción de que tampoco será un camino allanado en el Congreso el debate sobre su pliego.

Como representante de la Asociación de Fiscales, Rívolo coincide en plantear que lo que el kirchnerismo busca concretar terminará por “debilitar al Ministerio Público Fiscal”. Lograr esta reforma en el Congreso “debilita al Procurador y a todos los fiscales. Es inaudito que se piense en la reelección del Procurador, qué contenido de campaña habrá para que el Ejecutivo lo vuelva a elegir, es un disparate”, indicó Rívolo a Clarín.

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