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Desde Madrid

España planea ponerle fin a la reciente era neoliberal que estableció el Partido Popular (2011-2018) con un programa progresista en materia económica, organización territorial y ampliación de derechos civiles. El PSOE y Unidas Podemos, la fuerza que lidera Pablo Iglesias, presentaron su programa de Gobierno en momentos en que sólo falta la firma de Esquerra Republicana de Catalunya, para conformar la mayoría parlamentaria que permita investir presidente del Ejecutivo a Pedro Sánchez.

De cumplirse los pronósticos de los socialistas, el 5 de enero se realizará en el Congreso de los Diputados el debate que dejará a Sánchez al frente de La Moncloa, y a Pablo Iglesias como vicepresidente del Gobierno. En este contexto, socialistas y podemitas apuraron la presentación de un programa con importantes novedades políticas y económicas. Un compendio de medidas para copar el escenario político, y restarle protagonismo mediático a los independentistas de Esquerra Republicana, de quien depende ahora mismo la formación del nuevo Ejecutivo.

Entre las medidas económicas, destaca la creación de un Ingreso Mínimo, y un aumento del Salario Mínimo Interprofesional que pasará de los 900 euros actuales a 1200 a lo largo de la próxima legislatura (en principio de cuatro años de duración).

En materia impositiva, se produce un aumento del 4 por ciento en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas para aquellos cuya ganancia anual supere los 300 mil euros, y del 2 por ciento para aquellos que obtengan más de 130 mil euros al año. Respecto a las grandes empresas del país, las que pertenecen al sector bancario y energético verán aumentado el Impuesto de Sociedades del 12 por ciento actual al 18 por ciento, mientras que el resto tributará un 15 por ciento, 3 puntos porcentuales más que en la actualidad.

En el ámbito del trabajo, el acuerdo entre Sánchez e Iglesias promete derogar la reforma laboral que impulsó el Partido Popular, y que, amén de la baja en el desempleo que logró en años recientes (actualmente en 14,2 por ciento), ha dejado a España a la cola de Europa en precariedad laboral. Con la derogación de esa ley, los convenios sectoriales volverán a tener prioridad sobre los de empresas, se limitará la subcontratación a servicios especializados ajenos a la actividad principal de la empresa, así como la modificación unilateral de las condiciones del contrato por parte de las compañías, entre otras medidas.

La agenda feminista también se incluye en el acuerdo de Gobierno, con medidas para garantizar la igualdad laboral entre mujeres y hombres; enfrentar la violencia machista adaptando la visión del Estado al convenio de Estambul, que reconoce la violencia machista fuera del ámbito de la pareja; blindar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y rechazar los vientres de alquiler, que otros partidos como Ciudadanos impulsaron en las elecciones legislativas pasadas.

La política de organización territorial recoge uno de los problemas políticos centrales del país ibérico en estos días. A tono con las negociaciones que el PSOE mantiene con el partido soberanista Esquerra Republicana de Catalunya, el acuerdo de Gobierno entre las dos mayores fuerzas progresista del país propone actualizar el sistema de autonomías (provincias con diversos grados de independencia en materia de competencias políticas) con un nuevo sistema de financiación.

Autonomías como Cataluña han demandado históricamente mayores competencias políticas y en administración de recursos económicos. Ahora, PSOE y Unidas Podemos prometen abordar esa discusión, aunque nadie puede asegurar que fuerzas independentistas como Esquerra Republicana se conformarán con un actualización que está lejos de sus deseos de realizar un referéndum de autodeterminación. En cualquier caso, el planteo representa un cambio de paradigma en relación al Partido Popular, que abordó el problema catalán con indiferencia política, acciones judiciales y represión policial.

La presentación de PSOE y Unidas Podemos apunta a retomar la iniciativa política y correr del centro de la agenda las demandas de Esquerra Republicana de Catalunya para apoyar la investidura de Pedro Sánchez. Todo indica que el partido liderado por Oriol Junqueras (preso y condado por el referéndum de 2017), dará sus votos para investir al socialista. Sin embargo, ese será solo un primer paso. Una vez que sea ratificado en La Moncloa, Sánchez deberá reunir apoyos para aprobar su programa político. Las negociaciones recién comenzaron, y el resultado es incierto. 



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