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Al menos en diez oportunidades en sus ocho años de mandato presidencial, Cristina Kirchner convocó a la “unidad” de los argentinos. Lo hizo en distintas circunstancias pero casi siempre, en ocasión de algún aniversario patrio o en una fecha trascendente. Siempre quedó en la retórica porque, en los hechos, hizo todo lo contrario. Fiel a la frase “divide y vencerás” adjudicada al emperador romano Julio César, no sólo dividió a la oposición sino también a la sociedad.

Hace una semana, Cristina Kirchner ponía en práctica el mismo recurso horas antes del aniversario de la muerte de Néstor Kirchner y a un año del triunfo electoral de Alberto Fernández. Poniendo foco en la crisis económica que genera el dólar, aseguró que el problema de la economía bimonetaria “es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina”.

Esas líneas que sucedieron a una serie de críticas hacia la oposición, los empresarios y los medios, despertaron un interés generalizado. ¿Finalmente llega un acuerdo de unidad nacional para salir de la crisis económica?¿Cristina da un paso costado en la estrategia amigo-enemigo para dar lugar a un consenso entre oficialismo y oposición? Lo cierto es que no hay nada de eso.

En el propio entorno de la vicepresidenta admiten que por ahora ningún dirigente en representación de Cristina ha iniciado contactos en ese sentido. “Son ideas de profundidad que no se implantan de un día para otro”, argumentan. Alguien podría decir que ese tipo de consensos, si hay verdadera intención de concretarlos, no se anuncian por Facebook y después se arma una mesa. Al revés.

En la Casa Rosada son escuetos pero contundentes: “No hay nada”. Cerca de Alberto Fernández sostiene que el diálogo continúa con los opositores que gobiernan, no con los duros. Un funcionario redobla la apuesta y asegura que desde “hace un mes”, mucho antes de la carta de Cristina, están realizando reuniones semanales con las cámaras empresariales.

En la oposición, el único que adelantó su respuesta a algo inexistente, poniendo reparos antes de sentarse, fue Mauricio Macri. Guiado más por trascendidos que por hechos, salió a plantear condiciones: “La Constitución Nacional sobre la mesa, dar de baja el embate a la Justicia, al procurador, a la Corte y a la propiedad privada”.

“No hay nada de nada”, deslizan cerca del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Tampoco se acercó algún albertista, Máximo Kirchner o alguien en su nombre, o bien un emisario del massismo para hablar en concreto con los principales referentes del PRO, la Unión Cívica Radical o de la Coalición Cívica.

“Cristina critica al Gobierno, a la oposición, dice yo no tengo nada que ver, soy la centralidad, hay un problema estructural y como tenía que ponerle un cierre, ese es hay que hacer un gran acuerdo, nada más”, opina uno de los referentes legislativos de Juntos por el Cambio.

En el radicalismo están convencidos que si hubiera una convocatoria debería ser planteada por Alberto Fernández, no por Cristina. “Primero se acuerda y después se formaliza públicamente, no por twitter”, afirma un boina blanca.

El otro punto es el contexto de tensión y la imagen presidencial que no es la misma que en abril o mayo. “Si nos llamaban en aquél entonces, firmábamos con los ojos cerrados”, ironizó un legislador opositor. Claro, ahora tienen una lista de planteos antes de cualquier consenso como una reforma judicial en serio; dejar de perseguir al Procurador interino Eduardo Casal y formular una propuesta racional sobre el Ministerio Público; que el Gobierno no se retire más de las causas de corrupción y definir el tema previsional. Recién ahí podrían arrancar las conversaciones. Difícil.

En la Coalición Cívica aceptan que es muy dificil creer en un diálogo convocado por Cristina Kirchner. “Todo diálogo se debe dar sin trampear y mentir. El diálogo es reconociendo al otro”, aseguran.

Durante el encuentro en la casa de Elisa Carrió, al que asistieron Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Maximiliano Ferraro y Maricel Etchecoin, hablaron del tema Daniel Rafecas y un posible apoyo para que sea el próximo Procurador General, pero fueron cinco minutos. Otro de los temas que se abordó, a propuesta de Carrió, fue “cómo sostener a Alberto”. La líder opositora interpreta que Cristina lo está vaciando de poder.

“Cómo lo vamos a sostener si Alberto no se deja sostener”, apunta un diputado de la UCR, que interpreta que la vicepresidenta sabe que la situación del Gobierno puede empeorar aún más, entonces sale a decir “yo les avise”.

En el PRO ponen reparos al pedido de Carrió. Citan a modo de ejemplo el tratamiento del proyecto de Presupuesto en la Cámara de Diputados. Describen que el 80% de los discursos del oficialismo tuvieron como blanco a Mauricio Macri en lugar de discutir cómo se sale de la crisis económica con un Presupuesto que “está destinado a fracasar” porque no es financiable, aseguran, ya que sólo la fórmula previsional significará un 60% de los gastos.

Ni a Cristina ni a Macri les interesa avanzar en consenso alguno o iniciar el diálogo que nunca tuvieron. Los únicos que podrían recrear algún tipo diálogo con consenso político son Alberto Fernández y Rodríguez Larreta. De hecho, en algún momento lo abordaron tangencialmente. Pero hoy no están en esa sintonía, sobre todo porque no lo considera necesario el Gobierno.

Las 10 veces en que Cristina convocó a la «unidad nacional»

El 1 de octubre del 2008 en un homenaje a Raúl Alfonsín pidió “diálogo” y “encontrar el camino de unidad nacional”.

El 20 de noviembre de 2010 en el Día de la Soberanía, llamó a “entender la necesidad de la unidad nacional”.

Para el Día de la Bandera el 20 de junio de 2011 pidió un “cambio de actitud” para lograr la unidad en la política argentina.

El 24 de octubre de 2011, tras vencer en las elecciones presidenciales sentenció: “Quiero convocar a todos los argentinos a la unidad nacional”.

El 1 de marzo de 2012, apeló a la unidad nacional al inaugurar las sesiones ordinarias.

El 28 de abril de 2012 en Velez, habló de “la necesidad de encontrar la unidad nacional”.

El 9 de julio del 2012 volvió a requerir de una “unidad solidaria y organizada” de los argentinos.

El 25 de marzo de 2013 dijo: “Tenemos que unirnos la Patria es el otro, sea quien sea”.

El 20 de junio de 2014, aseguró que “pedimos unidad nacional” fuera de “banderías ideológicas y partidarias”.



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