Jair Bolsonaro desautorizó al ministerio de Salud y…

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ordenó cancelar el acuerdo anunciado el martes por el ministerio de Salud para adquirir millones de dosis de la vacuna china CoronaVac. La decisión tiene como trasfondo una disputa política con el opositor gobernador de San Pablo, Joao Doria, quien impulsa la producción de la vacuna en dicho estado a partir de 2021. Bolsonaro insiste en que la eficacia de la vacuna desarrollada por la farmacéutica china Sinovac Biotech debe ser «científicamente comprobada» y que el pueblo brasileño «no será conejillo de indias de nadie». Sin embargo, no dudó en promover durante meses el uso de la hidroxicloroquina, a pesar de que muchos estudios muestran que no es eficaz contra el coronavirus.

«Ya ordené cancelar el acuerdo, el presidente soy yo, no renuncio a mi autoridad porque estaría comprando una vacuna en la que nadie está interesado», declaró Bolsonaro a periodistas en un acto en San Pablo. Previamente en sus redes sociales el mandatario había advertido: «El pueblo brasileño no será conejillo de indias de nadie». No se justifica un billonario aporte financiero en una medicina que ni siquiera superó la fase de pruebas». 

«Cualquier vacuna, antes de estar disponible para la población, deberá ser comprobada científicamente por el ministerio de Salud y certificada por la Agencia de Vigilancia Sanitaria», escribió Bolsonaro en sus redes sociales. Al intercambiar mensajes con seguidores de ultraderecha que lo cuestionaron por la decisión del ministro de Salud Eduardo Pazuello, el mandatario fue enfático: «No compraremos vacunas chinas».

El martes Pazuello anunció luego de una reunión con los 27 gobernadores del país que el gobierno federal había llegado a un acuerdo con el estado de San Pablo, que está ayudando a testear y producir la vacuna, para comprar 46 millones de dosis con el objetivo de que sean administradas desde enero en caso de constatarse su seguridad y efectividad. Pero el miércoles, el ministerio explicó en un comunicado que las palabras de Pazuello, que en las últimas horas dio positivo de covid-19, habían sido «malinterpretadas», precisando que no había un «compromiso» firme para adquirir vacunas, sino apenas un «protocolo de intención».

La llamada CoronaVac será producida en Brasil por el Instituto Butantan, organismo público bajo la supervisión del estado de San Pablo. En una publicación en su cuenta de Facebook, el presidente se refirió a la iniciativa como «la vacuna china de Joao Doria», gobernador del estado más poblado del país y opositor al gobierno de Bolsonaro.

De visita en Brasilia, Doria no se quedó callado y recogió el guante: «La vacuna de Butantan es la vacuna de Brasil, de todos los brasileños. Nosotros no evaluamos las vacunas según criterios políticos o ideológicos«. La disputa de Bolsonaro con su propio ministro y con Doria saltó las fronteras nacionales con la tensión de fondo entre China y Estados Unidos, primer y segundo socio comercial de Brasil.

El martes, Bolsonaro recibió al asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, quien hizo campaña para que Brasil no adquiera la tecnología 5G de la empresa china Huawei. Luego de la firma de acuerdos con Estados Unidos, el presidente dijo que iría a la investidura del presidente Donald Trump, confiando en su reelección en las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos. La embajada de China en Brasil protestó por las intenciones de la visita de O’Brien y recordó los casos de espionaje contra el gobierno brasileño, en referencia al escándalo revelado por el exespía informático Edward Snowden, actualmente asilado en Rusia. 

En un mensaje en Twitter, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva acusó a Bolsonaro de estar «subordinando los intereses brasileños a la estrategia geopolítica de Estados Unidos». Brasil es el segundo país con más muertos por el nuevo coronavirus, con casi 155 mil y sólo detrás de Estados Unidos. A su vez es el tercero en cantidad de infectados, detrás de Estados Unidos e India, con 5,3 millones de casos. Bolsonaro, que sigue minimizando la gravedad del virus pese a que él mismo se contagió, ya había generado controversia al afirmar en varias ocasiones que la vacunación no será «obligatoria» en el país. 



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