Caso Fernando Báez Sosa: cinco claves del pedido de elevación a juicio por el crimen en Villa Gesell

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Un día antes de que se cumplan 10 meses del crimen de Fernando Báez Sosa (19), la fiscal Verónica Zamboni solicitó que ocho rugbiers detenidos sean sometidos a juicio por «homicidio agravado por su alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas«.

Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), presos en el penal de Melchor Romero, podrían ser condenados a la máxima pena: perpetua.

¿Cuáles son las cinco claves del pedido por el crimen en Villa Gesell?

Planificación y pacto de silencio

En la elevación a juicio, la fiscal Zamboni hace una puntillosa enumeración de las pruebas recolectadas en el expediente.

El relato de los testigos, videos, pruebas de ADN, la pericia scopométrica y los mensajes que los imputados se enviaron por WhatsApp son algunos de los elementos que utiliza para describir la participación de los acusados en el crimen de Fernando.

En su acusación detalla una planificación los imputados para cometer el crimen que decidieron salir a buscar a Báez Sosa, que ya estaba fuera del boliche esperando a sus amigos para regresar al hostel en el que se hospedaban.

Se refiere a un «plan premeditado, dividiéndose las tareas previamente pactadas» para concretar el ataque.

«Buscaron algunos de ellos una coartada para desvincularse del hecho, concurriendo a comer a Mc Donald’s, luego de cambiarse sus prendas de vestir», ejemplifica la fiscal.

Además del intercambio de mensajes en el grupo de WhatsApp que compartían, llamado «Los delBoca3«.

«Chicos no se cuenta nada de esto a nadie», escribió Ciro Pertossi. Algo que la fiscal interpretó como un pacto de silencio sobre lo que había ocurrido, algo que -para ella- corrobora «la participación de todos en el hecho, como así también la total premeditación con que se cometiera».

Distribución de roles

Con las pruebas que se recolectaron durante la investigación, quedó establecido que fueron cinco de los ocho imputados los que golpearon salvajemente a Fernando, aún cuando estaba inconsciente en el suelo.

Máximo Thomsen y Ciro Pertossi quedaron expuestos, a través de las pericias, como los que causaron las heridas más graves.

Sin embargo, para la fiscal eso no quita responsabilidad al resto de los integrantes del grupo. Por eso pide al juez (David Mancinelli) que los ocho sean juzgados por el mismo delito. 

«Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli, previo acordar interceptar a la víctima y golpearla con el fin de darle muerte, en la vereda ubicada frente al lugar bailable ‘Le Brique’, abordan por detrás a Fernando Báez, aprovechándose de que el mismo estaba de espaldas e indefenso«, detalla en su presentación.

Así, aprovechándose de la «superioridad física y numérica lo rodean, se abalanzan sobre él» -describe Zamboni- y lo golpean hasta que Fernando cae al suelo.

Y sigue: «Aprovechándose nuevamente del estado de indefensión de la víctima, con el fin de darle muerte y cumplir con el plan acordado, le propinaron allí en el suelo varias patadas en su rostro y cabeza, causándole lesiones corporales internas y externas, las cuales provocaron su deceso en forma casi inmediata».

Para Zamboni, Ayrton Viollaz, junto con Lucas y Luciano Pertossi, «previo acuerdo y distribución de tareas con los otros sujetos» también participaron premeditadamente de la agresión.

Además, permitieron que se cometa el crimen «ya que rodearon tanto a Fernando Báez Sosa como a los amigos que estaban junto a él, impidiendo de esa forma que éste pudiese defenderse por sí solo e incluso recibir defensa por parte de sus amigos y/o terceros».

Sobreseimientos

Juan Guarino (19) y Alejo Milanesi (19) fueron los únicos que recuperaron la libertad después del crimen. Estaban imputados sin prisión preventiva por considerarlos «partícipes necesarios».

Ahora Zamboni pidió que sean sobreseídos ya que no hay elementos concretos que los ubiquen agrediendo a Fernando. Estaban juntos, eran parte del grupo de amigos y estuvieron en el lugar del crimen al momento de la golpiza, pero no habrían participado.

Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, libres. Foto Mario Quinteros.

Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, libres. Foto Mario Quinteros.

Ni los testigos, ni las cámaras de seguridad ni las pruebas genéticas señalan que hayan sido participes del ataque, aunque ambos tenían lesiones menores que significaron -hasta ahora- una sospecha en su contra. Sin embargo, no son suficientes para que sean enjuiciados.

Como estuvieron en el lugar, quedaron filmados por Lucas Pertossi participando de la escena, podrían ser citados a declarar durante el juicio.

El sospechoso N° 11

Durante la investigación, los abogados de los padres de Fernando Báez Sosa intentaron poner el foco sobre Tomás Colazo (19), otro amigo de los rugbiers que quedó filmado junto a ellos después de cometer el crimen.

«Se ha podido acreditar que conocía a los imputados (figurando incluso en sus registros telefónicos), que estuvo con ellos en el local bailable, y que estuvo allí, en la zona, cuando atacaron a Fernando, pero ello no resulta suficiente para afirmar que tuviera alguna participación criminal en el hecho, al menos con los elementos recolectados durante toda la investigación», justificó.

Además, aclaró que podría convocar a Colazo «eventualmente» en la «instrucción suplementaria». Es decir, antes de que se concrete el juicio, incluso a las audiencias.

Pablo Ventura, el «perejil»

Pablo Ventura, que este martes cumplió 22 años, fue señalado como parte del grupo que atacó a Fernando durante los primeros días de la investigación. Esa falsa acusación le valió cuatro días detenido y una pesadilla para sus padres.

El remero ni siquiera había estado en Villa Gesell, ya que nunca dejó Zárate, pero jamás estuvo claro quién lo ubicó en la escena y por qué se ensañaron con él.

Fernando Báez Sosa

Fernando Báez Sosa

Lo cierto es que en la elevación a juicio su nombre sólo a parece citado en el informe policial de la detención de los rugbiers horas después del crimen de Fernando.

Pero aquí tampoco se aclara quién lo señaló a los policías que realizaron el allanamiento ni por qué fue considerado como parte del grupo.

EMJ

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