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La corrida cambiaria se aceleró esta semana de manera vertiginosa, con empresas comprando dólares a través del contado con liquidación a cualquier precio. El comportamiento ya es de manada y, como suele ocurrir en esos casos, irracional, por lo tanto peligroso, difícil de detener y con serios riesgos de provocar una desestabilización importante en el marco de la pandemia. Solo con una corrección del tipo de cambio oficial del 20 por ciento, como reclaman sectores financieros y agroexportadores, la inflación de 2021 se dispararía arriba del 50 por ciento, según una estimación de la consultora PXQ. El impacto de esa escalada echaría por tierra con la expectativa del Gobierno de una recuperación de la economía en V, que en este momento considera muy posible, salvo que haya una devaluación, y golpearía las posibilidades electorales del oficialismo. La conclusión en todos los despachos del gabinete económico, con Alberto Fernández a la cabeza, es evitar el salto cambiario a como dé lugar. En varios de esos despachos, sin embargo, hay ideas distintas sobre cómo lograrlo.

La estrategia que se impuso esta semana, con respaldo pleno del Presidente, es la del ministro de Economía, Martín Guzmán. Habilitó a los fondos de inversión extranjeros con bonos reperfilados en el final del gobierno de Cambiemos a operar en el contado con liquidación (CCL), para apurar su salida. Es lo contrario a lo que había intentado antes el Banco Central, también con respaldo de la Casa Rosada, para frenar esa fuga.

En ambos casos hubo disparadas en la cotización del CCL. Cuando rigieron las restricciones, entre mediados de septiembre y el viernes 16 de octubre, el precio subió de 131 a 165 pesos, prácticamente sin intervención oficial en el mercado de bonos para atenuarlo, como se esperaba tras el canje de deuda. Esta semana el CCL saltó a 181 pesos, pero gracias a la intervención oficial en el mercado de bonos el cierre de este viernes fue a 168,80 pesos. Es decir, un alza de 3,80 pesos. El saldo en reservas del Banco Central fue negativo en 287 millones de dólares en la semana, aunque en el mes la cifra se eleva a 2.344 millones, lo que evidencia que el ritmo de caída anterior era mayor.

Guzmán también pidió reducir las trabas para el funcionamiento del mercado de CCL, que había instrumentado antes el Banco Central, a fin de que opere con más volumen y haya menos volatilidad.

El plan del ministro se complementa con el lanzamiento de bonos dólar linked, en principio por 750 millones de dólares, para darle otra opción de salida a los fondos del exterior, que todavía tendrían bonos en pesos por unos 6 mil millones de dólares para liquidar. Junto con ello, el Gobierno promueve un blanqueo de capitales para inversiones en construcción y trabaja en nuevas opciones para que el público minorista tenga dónde colocar los pesos que ya no pueden ir al dólar oficial.

Con ese combo, el titular del Palacio de Hacienda confía en que logrará domar la corrida cambiaria. Considera que bonos argentinos a 10 años con un rendimiento del 17 por ciento ya es suficiente regalo como para que empiecen a entrar inversores, ayudando a modificar las expectativas gradualmente.

“Veo un poco de voluntarismo y mucho de descoordinación. Se estuvieron dando créditos a tasas subsidiadas por la pandemia que las empresas se dieron vuelta y usaron para anticipar compras al exterior. Es muy difícil sostener un cepo con un agujero en las importaciones. El Gobierno tendría que bajar las compras al exterior en unos 400 millones de dólares para poder llegar a diciembre sin devaluación. Todo lo que haga Guzmán por el lado financiero lo va a perder si no se toman medidas para frenar la fuga de divisas por el lado comercial”, analiza un economista identificado con el Frente de Todos.

“Los depósitos y galpones de importadores, por ejemplo en el barrio de Once, están abarrotados. Todo el mundo se stockea para anticiparse a la devaluación”, agrega. Ese comportamiento especulativo se produce a toda escala en la economía. Fue impactante el incremento del 3,1 por ciento de las importaciones en septiembre que informó el Indec, cuando venían cayendo a un ritmo del 30 por ciento en julio y 20 por ciento en agosto. El acumulado de nueve meses sigue arrojando una baja del 21 por ciento.

“Los pagos de importaciones del sector ‘oleaginosos y cerealeros’ aumentaron 174 por ciento” entre enero y septiembre contra igual período del año pasado, destaca el último informe de la consultora PXQ, que dirige Emmanuel Alvarez Agis. Es decir, las grandes exportadoras de cereales y oleaginosas, de quienes se esperaba que apuraran la liquidación de divisas, lo que hicieron este año fue importar más que nunca, para proveer de soja paraguaya a la industria nacional, según su explicación. La versión del Gobierno es que compraron insumos, fertilizantes y agroquímicos como nunca antes.

“Es urgente poner medidas de carácter comercial para frenar las importaciones. Algo como se hizo en su momento con las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación. Tiene que haber una señal contundente en este frente”, agrega el economista.

La liquidación de exportaciones, por su parte, está autorizada a efectivizar en el plazo de 180 días. Las cerealeras duplicaron el nivel de registración de ventas al exterior, pero eso no significa que los dólares estén ingresando ahora.

“Me parece que se necesita ir dramáticamente por varios lados para detener la corrida. Subir fuerte la tasa de interés y de un solo golpe, bajar las importaciones y que el Banco Central empiece a comprar reservas. Si en veinte días logra sumar reservas, aunque sea de a diez millones de dólares por día, las expectativas van a cambiar. Guzmán se preocupa por el déficit cuasifiscal y la estabilidad macro del año que viene, pero antes tiene que llegar a diciembre, cuando se podría acordar con el FMI, y después hasta marzo, que empieza la etapa de liquidación grande de exportaciones. Para mí es más fácil bajar la tasa de interés que el tipo de cambio. Al dólar cuando lo subís no lo bajás más”, considera el economista.

De acuerdo a la visión del Gobierno, si se supera la crisis cambiaria, la economía registrará en 2021 un crecimiento en V. Los funcionarios sostienen que en septiembre se aceleró la recuperación de actividad, por ejemplo con un alza del 6 al 7 por ciento en la industria. También mencionan que la recaudación de impuestos viene mejor que meses anteriores.

“En un país normal se tendría que estar apreciando la moneda. Tenemos los mejores precios de la soja en tres años, del trigo en cinco años, tenemos superávit comercial de más de 12.000 millones de dólares, los salarios en dólares son competitivos y los sindicatos están alineados, se despejaron los pagos de deuda externa. Seguramente habrá apoyo del Fondo Monetario. No hay ninguna razón desde los fundamentos de la economía para la corrida brutal que estamos viendo”, remarca.

“La sociedad está llena de dólares. Cuando se logre un poco de calma los dólares van a aparecer y van a dinamizar la economía”, completa. La devaluación no es una opción. Solo hay que evitar que ocurra.



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