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Conurbano: las tasas de ABL llegan con aumentos de hasta un 60%

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A Axel Kicillof la suba de impuestos le está costando demasiado. Para los intendentes del GBA fue sólo un trámite. Y eso que el aumento de las tasas comunales para este año también será considerable y en algunos municipios llega al 60%. Un porcentaje sólo comparable a los ajustes de la hiperinflación de fines de los 80.

Las boletas de ABL, el impuesto municipal más importante, comenzaron a llegar con incrementos que, como los atracones de las fiestas, cuestan digerir. Y acá no hay grieta: sin importar el color político, los alcaldes del Conurbano pretenden esta vez no perder contra la inflación.

Los concejos deliberantes aprobaron en diciembre los aumentos de tasas. En general, las votaciones estaban garantizada por el control que mantiene la mayoría de los jefes comunales. El porcentaje del ajuste varía según el municipio, pero el común denominador pasa por la inflación: la mayoría introdujo cláusulas para que la suba durante 2020 no sea inferior al índice inflacionario del Indec. Algunos también sumaron a la fórmula los precios de la construcción.

En otras palabras, no importa demasiado las cifras de aumento del ABL que figura en la ordenanza votada en cada municipio. Con la cláusula gatillo por inflación se descuenta que el ajuste irá de la mano con la suba de precios. De esta manera, los intendentes que relegaron recaudación en 2019 para ayudar a lograr sus reelecciones, buscarán recuperar lo perdido ese año.

Quizás el caso más emblemático sea el ABL de Avellaneda. Su jefe comunal, el kirchnerista Jorge Ferraresi, picó en punta y dispuso una suba del 60% de un topetazo en la boleta de enero, mientras todos los otros municipios aplican los aumentos en forma escalonada.

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Fue tal el impacto que muchos vecinos firmaron un petitorio para anular la suba, a la que consideran abusiva y muy por arriba de las proyecciones de inflación para 2020.

En la vecina Quilmes, la camporista Mayra Mendoza​ no se quedó muy atrás. La intendenta acordó con el derrotado cocinero Martiniano Molina que las boletas de ABL de enero lleguen con un ajuste del 48%. Además, está facultada para subir otro 15% durante el año. En ambos casos hay excepciones y bonificaciones en los barrios de menores recursos.

Lanús, del macrista Néstor Grindetti, también afiló el lápiz: 45 % de suba en promedio con un máximo del 55%. Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, quedó un poco relegado con el 39%, cifra similar al municipio de Esteban Echeverría. Los Mussi, en Berazategui, estipularon un incremento que llega al 40% pero con una cláusula que le permite aplicar un 20% adicional.

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En cambio, varios municipios del Oeste del Gran Buenos Aires que no tienen mucha cuerda para enrollar. Como Ituzaingó, José C. Paz o Moreno. En los tres casos, las subas programadas para el año no llegan al 35%.

La explicación está en el índice de cobrabilidad: si se les va la mano con el aumento, el vecino directamente deja de pagar. En algunas comunas, sólo 3 de cada 10 casas paga el ABL. Uno de sus intendentes admitió con crudeza: “Qué querés que le haga al vecino si no me paga la tasa, no puedo no levantarle la basura o apagarle la luminaria de enfrente de su casa. De barrer ni hablar, acá tenemos el 75 % de las calles de tierra”.

Algo parecido ocurre en la “provincia” de La Matanza. El proyecto que Fernando Espinoza hizo votar en el Concejo estipula una suba del 20% al 35%. En Morón, el recién asumido Lucas Ghi podrá aplicar hasta el 40 % en 2020. Y en Merlo, el peronista “Tano” Menéndez se animó al 45 %, lo mismo el macrista Diego Valenzuela​ en Tres de Febrero.

Antes de asumir como ministro de Obras Públicas en la Nación, Gabriel Katopodis​ acomodó la tasa de San Martín hasta el 45%, incluyendo la posibilidad de alcanzar un 55%.

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Otro cantar se escucha en las comunas ricas del Norte. Allí el índice de cobrabilidad es alto y en varias supera el 80%. Jorge Macri podrá aumentar hasta el 50% en Vicente López. Y su vecino Gustavo Posse, en San Isidro, dispuso una suba del 20 % en enero y otros 15 % en marzo, con un articulo que lo faculta para equiparar con la inflación. En San Fernando, el joven Juan Andreotti está facultado para subir, en las zonas más pudientes, hasta un 55%. Y en Tigre, Julio Zamora, el 46%.

Justamente debido a la alta recaudación, en los últimos años los intendentes de la región Norte han logrado despegarse del resto de sus colegas del Conurbano y ganar autonomía. Es porque al obtener grandes ingresos por las tasas locales, como el ABL, Seguridad e Higiene y Publicidad, no dependen tanto de la coparticipación provincial. Un jefe comunal lo explica así: “En general, el ABL explica un 25 % de la recaudación de un municipio ‘rico’. Mientras que en otros no llega al 10 % y no tienen otra que depender de la plata que le mande por coparticipación el gobernador de turno, lo que los vuelve esclavos de la Provincia porque sino no llegan ni a pagar los sueldos”.

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